Saltar al contenido

Así se vio la “superluna de gusano”, el raro fenómeno que no se registraba desde 1981

La “superluna de gusano” o luna llena del equinoccio, un extraño fenómeno astronómico que no pasaba desde 1981, alumbró el cielo del hemisferio occidental la noche del 20 de marzo y el oriental, la madrugada del 21.

Gente de todo el mundo, desde Macedonia hasta Estados Unidos, contemplaron la luna llena un 30% más brillante y 14% más grande, pues pasó un día después de que el satélite captara el perigeo, la posición más cerca de la Tierra en su órbita mensual, lo que provoca que la luna llena se transforme en una “superluna”.

Pero este prodigio fue único y singular porque, además, concurrió con el equinoccio de primavera, en el hemisferio norte, y de otoño, en el hemisferio sur.

Además, hablamos de la última “superluna” del 2019, luego de dos contiguas los dos primeros meses del año.

Este fenómeno no se ve desde hace 19 años y que no se volverá a observar hasta 2030.

¿Por qué «gusano»?

A pesar de ser conocida simplemente como luna llena de marzo, en los últimos años se ha tornado de moda el nombre folclórico de los pueblos que veían en nuestro satélite una especie de divinidad. Así, el apodo de «gusano» surge porque es el tiempo en la que el suelo se descongela y aparecen estas criaturas. Los indios americanos también la llamaban «luna cuervo», porque concurría con el momento en que estas aves despiden al invierno y dan la bienvenida al calor con sus graznidos.

La misma línea explica que disfrutásemos el pasado mes de enero de una superluna de sangre de lobo o en febrero de una superluna de nieve. De hecho, hay cierta controversia con el término «superluna», ya que no posee ninguna raíz científica: su responsable es el astrólogo Richard Nolle, quien en 1979 bautizó así estos fenómenos relacionándolos con grandes huracanes, erupciones volcánicas y terremotos que nunca se han demostrado.