Como evitar que la avaricia te quite el gozo de la salvación

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Hay quienes describen la concepción, como una carrera en la que compiten millones de espermatozoides, solo uno, y en raros casos, unos cuantos, logran llegar a la meta. Una carrera que tiene como destino, otra carrera. Sin embargo el ser humano tiene tentaciones como la avaricia

La primera ruta, es la carrera de los 9 meses, cada cierto tiempo, te harán evaluaciones para determinar si tu progreso esta dentro de los rangos esperados, hasta la medida de la cabeza es evaluada y juzgada por los expertos.

A las 40 semanas se espera que te habrás paso a lo desconocido a través de la matriz de tu madre, mientras miden los dolores que provocas, el tiempo que tardas, etc. Cuando te tardas “mucho” o eres un bebe “problemático”, alguien acudirá en tu rescate, abrirá una ranura por la que forzosamente te introducirá a una nueva carrera. Algunos no lograran culminar este viaje, pero quienes lo hagan deberán seguir corriendo.

Así inicia la vida que conocemos, llegamos al mundo y sin saberlo, emprendemos el viaje del reconocimiento de nuestro cuerpo, lo que es capaz de hacer, no somos conscientes pero tenemos prisa, hay un parámetro de tiempo definido para cada descubrimiento, para cada avance. Las madres se preocuparan si su bebe no cumple con los estándares, por más que les repitan que cada niño es diferente y tiene un ritmo propio. La verdad es que ya esta establecidos los parámetros con los que seremos comparados desde el primer día en esta vida.

Comienzas a “comerte el mundo”, casi literalmente, hasta el momento es la única forma que conoces para conectarte con el mundo, hasta que descubres las manos, los pies, etc. Además de la boca, tus manos te ayudan en este punto a descubrir nuevos horizonte, no te detienes ni un día, en pocos meses tus músculos y huesos cobraran fuerza y empezaran a ejercer sus funciones hasta que controlas todo el rompecabezas.

Estas definitivamente listo para un aumento de nivel, ahora debes educarte, iras 13 o 14 años a la escuela, aprenderás a hacer uso de la lengua y los números, serás medido a través de calificaciones y te exigirán un mínimo en su regla para ser promovido al siguiente paso. Al final de este turno, es posible que escojas una carrera o un oficio, te harás conocedor del área y con suerte luego de un periodo entre 4 y 10 años, conseguirás un empleo del que te aburrirás tras unos cuantos años, para pasar al siguiente y volver al mismo ciclo.

Necesitas cosas nuevas, todos los días, surge la necesidad de algún servicio, electrodoméstico, diversión, ropa, calzado, nunca termina, nunca estarás satisfecho. Así que cada vez que recibas un aumento encontraras en que gastarlo y volverás a necesitar más.

Luego, si no lo has hecho ya, te casaras y tras algunos años, si no ha ocurrido ya, sentirás que hace falta algo más para ser feliz y tendrás hijos, uno, dos, tres, quien sabe. Si antes tenias necesidades propias y para tu pareja, ahora hay uno o unos terceros que no tienen como valerse por sí mismos, así que tus necesidades de duplican, triplican…

Nunca termina, ni siquiera para aquellos que se hicieron famosos o ricos, ni para los que realmente encontraron el trabajo de sus sueños, menos para los que implementaron el negocio de la gallina de oro y aunque suene repetitivo, nunca termina.

Las incógnitas no se acabaran para quienes se han dedicado a entender la creación, la mente humana, el cuerpo, no hay respuesta para tanta curiosidad. Cada respuesta genera una nueva duda.
Eclesiastés 1:8 – Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír.

Pero la pregunta del millón es, ¿cuál es la razón de la existencia, porque insistimos en fatigarnos hasta el cansancio sin lograr la plenitud o la satisfacción definitiva? Muchos son los que decepcionados e insatisfechos caen en lo que hoy en día llamamos, “la crisis existencial”, habiendo probado todo como el sabio Salomón, solo consiguen alejarse.

Eclesiastés 1:9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.

Para mí hay una explicación lógica, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, lo que implica capacidades, habilidades, conocimientos que tras el pecado y la consecuente caída del hombre, perdimos. El ser humano en su diseño original era una especie que reflejaba a su creador y esto dice mucho.

El descenso no fue repentino, incluso la longevidad del hombre, decae lenta y progresivamente, una vez que es expulsado del huerto de Edén, es así como, somos arrojados a una condición precaria y limitada de lo que debimos ser, a una separación de nuestra fuente y con nosotros la naturaleza, que si antes estaba en armonía y koinonia, ahora subsiste y se enfrenta a la humanidad.

Pero nuestro ser, siente el vacio que ha dejado esa naturaleza original, aunque hemos caído, nuestra mente, cuerpo y alma persiguen incansablemente sin saber realmente lo que necesitan alcanzar.

Solo buscamos llenar la esencia de una existencia que ha sido corrompida por el pecado y por más que creemos acercarnos, no volverá hasta que nuestro Salvador, aquel que nos reconcilió con el Creador, que nos ofreció una nueva conexión con lo divino, regrese a nuestro encuentro y complete la obra que apenas inició en este cuerpo terrenal, transformándonos a nuestra real habitación.

Pero si quieres algún día, llegar a esa plenitud y descubrir la verdadera razón de tu existencia, te invito a que aceptes a Jesús, deja que te guie hacia el gran momento, en el que nuestras almas se coaliciones con su razón de ser, Dios.

Colosenses 1: 15-17 – El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.

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