Descubrimiento confirma la existencia del rey Roboam

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La excavación abre paso a la historia del surgimiento de los reinos de Israel y Judá. Los descubrimientos de este año en las excavaciones de las ruinas de la antigua ciudad de Laquis, en Israel, evidencian la narrativa histórica del Segundo Libro de Crónicas de la Biblia. El jefe del Instituto de Arqueología de la Universidad de Jerusalén, Yossi Garfinkel, detalla que los expertos que trabajan en este sitio arqueológico encontraron una pared de una fortaleza construida alrededor del año 920 a. C.

Esta sería una de las muchas fortalezas construidas por el rey Roboam, de Judá, en el siglo X aC y trae a colacion los relatos detallados en 2 Crónicas 11: 5-10. El Dr. Garfinkel detalló que este hallazgo, en combinación con los resultados de la reciente excavación en Khirbet Qeiyafa, una antigua ciudad fortificada ubicada a 30 kilómetros al suroeste de Jerusalén y aledaña al valle de Elá.

En el período en que el rey David reinaba en el reino del Sur (Judá), ella sirvió como un marco del surgimiento del antiguo reino del Norte (Israel).

Queiyafa está a un día de viaje de Jerusalén, capital del reino de Judá, y Laquis está a una distancia dos veces mayor, este arqueólogo considera que la secuencia de construcción ilumina la lenta expansión del Estado hebreo.

Cuestionado por una rama de la arqueología, los relatos bíblicos sobre “un reino poderoso en las colinas de Judea” no tendrían evidencia de hallazgos arqueológicos. Por lo menos hasta ahora.

En el siglo XIII, en el muro exterior de la fortaleza excavada, apuntaba que fue construido alrededor del 920 aC, cuando el nieto de David, Roboam, reinaba, en el final de la Edad del Bronce, laquis fue una gran ciudad cananea que acabó destruida hacia el siglo 12 aC.

Sin embargo, arqueólogos como Nadav Naaman, de la Universidad de Tel Aviv, cuestiona la afirmación. Según él, es más probable que en el siglo X a. C. la ciudad aún estaba controlada por los filisteos. “En esa época el reino de Judá todavía era muy periférico y muy débil y comenzó a ganar fuerza solamente en el siglo 9 a. C “, enfatiza.

Como es común en el campo de la arqueología, serán necesarios más excavaciones y más descubrimientos para que el relato bíblico sea finalmente aceptado como fatual.