El secreto del carácter y la perseverancia

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Hay un dicho muy popular que dice: “Lo que vayas a hacer hazlo bien o no lo hagas”. Quien dijera esta frase o la popularizara, no tenía idea de la joya que compartía con el mundo, aquí hay una llave al éxito, una alusión al caracter del ser humano.

La gran mayoría de la personas luchan por la superación, corren para alcanzar metas, objetivos o proyectos. En eso nos pasamos la vida. Nuestro diario vivir es un ritual de compromiso con la calidad.

1ra Corintios 3:14 dice, Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

Yo se que pablo habla específicamente de la obra cristiana, pero creo que es un principio aplicable a todo en la vida. ¿Alguna vez te has preguntado, porque las cosas no sales tan bien como esperabas?, no podemos negar que hay un 50% que algunos atribuyen a la suerte, yo, más bien, a la voluntad de Dios (Salmos 127:1 – Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia). Pero el otro 50%, en una cuestión de compromiso, perseverancia y sobre todo la calidad con la que hacemos las cosas.

Es lo que Pablo intenta decir, es que la prueba que certificará el trabajo de nuestras manos, es que permanezca en pie. Si se desmoronó el castillo de naipes, probablemente, en algún punto del camino bajaste la guardia, al final, no es muy difícil caer en el desdén o automático.

Las cosas buenas tienen un precio, y se paga en su mayor parte con tiempo. El ser humano suele desmotivarse al transcurrir los días y empieza a actuar sin esencia, hace las cosas pero deja de poner carácter en lo que hace.

Colosenses 3:23-24 lo dice de la siguiente manera. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Así que si emprendiste un proyecto, un programa o una rutina, ya sea el trabajo que no te gusta, pero que usas como entremés, mientras terminas la universidad o estableces tu propio negocio, ese que aunque no disfrutas, garantiza el pan en tu mesa, hazlo de corazón, como para el Señor. Ponle caracter, ponle compromiso, hazlo con calidad.

Y es cierto que no están literalmente en la Biblia los refranes, “ayúdate que yo te ayudare” o “al que madruga Dios lo ayuda”, pero sí que dice en Josué 1:9: “Esfuérzate y sé valiente; no temas ni desmayes” y en Isaías 41:13: Soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, que te dice: “No temas, yo te ayudaré”. Así que adelante, ahora con más fe, da lo mejor de ti, en todo lo qu ehagas y veras los tarde o temprano, reconoceras los resultados.