La envidia trae enfermedades a nuestro cuerpo, por eso está prohibido tener envidia y odiar.

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La envidia trae enfermedades a nuestro cuerpo, por eso está prohibido tener envidia y odiar

La envidia, el deseo y la búsqueda de honores sacan al hombre del mundo. Vamos a tener precaución acerca de esto.

El odio y la envidia traen enfermedades a nuestros cuerpos.. TENEMOS PROHIBIDO ENVIDIAR Y ODIAR

Publicada por Secretos Torah en Sábado, 15 de septiembre de 2018

Debemos saber que la envidia, el deseo y el honor son tan peligrosos que se pegan al hombre. Cuidémonos de no caer ahí.

Cuando una persono es envidiosa carece de lealtad para con el Creador, sino que su Fe en Él es endeble y enfermiza y su vida es apesadumbrada y sin gusto alguno, la envidia es una enfermedad, que corroe el cuerpo y el alma, porque el que sufre de envidia siempre se siente desolado, su mente atormentada, no le da reposo y no tiene tiempo para estudiar y orar con devoción y piedad ni para hacer buenas acciones.

Sabemos que los que confían en el Eterno duermen en paz, ya que están seguros y satisfechos con su porción.

Como lo dijo el Profeta Jabakuk:
La Biblia que es la palabra de Dios estable en el capítulo 2 verisiculo 4 del libro de Habacuc “He aquí que se enorgullece el alma de aquel que no es recto, más el Tzadik (justo) por su Emuná (Fe) vivirá”.

Reconocemos y sabemos que la Torá no es un libro común. Entre las cosas que hacen que la Torá sea un libro único es que “detrás” de la trama principal se esconden sub-historias entretejidas con la trama principal, pero de algunas formas independientes de ella.

Les cuento una Hermandad vs.envidia.
En el inicio de la creación luego de algunos años nos encontramos con la historia de Cain y Abel. En este caso la envidia se genera por la atención Divina. HaShem aceptó el sacrificio de Abel y rechazó el de Cain. Y Cain, en lugar de esforzarse para hacerlo mejor como le sugirió su creador, decidió lo que ya todos conocemos antes de competir para mejorar su ofrenda.

Luego encontramos a los hijos de Isaac, Ya’aqob y Esav, que eran mellizos, compiten desde el vientre materno por la primogenitura.

Paso un tiempo cuando Isaac bendijo a Jacob entonces conocemos la intención de su hermano Esav. Al final hay una reconciliación, pero para que la fraternidad se mantenga, los hermanos, irónicamente, tienen que vivir separados.

Vemos ahora lo que algunos llaman como el punto máximo de tensión entre hermanos llega con los hijos de Ya’aqob. Yosef, que goza del favor de su papá, despierta la envidia de sus hermanos. Y esta envidia se transforma en odio.

Al muy predicado en todas las Iglesias Cristianos es lo que pasó luego de 20 años, cuando los hermanos expresan su arrepentimiento por lo que hicieron y en un enorme acto de altruismo Yosef los perdona. Y así, aparentemente, se cierra el capítulo de envidia y resentimiento entre hermanos que comenzó con los primeros habitantes de la tierra.

Pasos unos años entonces Menashé, a pesar de tener razones para envidiar a su hermano, que ahora es más o tiene más que él, vive en paz con él. Por primera vez el amor entre hermanos superó el poder de la envidia.

Veamos ahora otro libro, Shemot. Que también tiene sub-historias entretejidas con la historia principal. La historia principal cuenta que Moshé es asignado como el enviado de HaShem para rescatar a Israel del cautiverio.

Entonces Moshé pide ayuda para su misión y HaShem le envía como asistente a … ¡su hermano Aharón! Esto es un gran problema potencial Aharón es el hermano mayor. Y según las normas de esos días Aharón debería ser el líder de la familia, para lo que fuera necesario…. Ahora en cambio, Aharón va a ser el asistente de Moshé.

Pero la Torá nos tiene reservada una sorpresa, muy hermosa.
Aquí vemos algo sorprendete en es hermano, notamos una la reacción de Aharón no tenía precedentes y nos demuestra lo mejor del ser humano. Aharón no sólo que no envidia la posición de Moshé. Aharón se alegra por Moshé! וראך ושמח בליבו, “Y cuando Aharón te vea, se alegrará en su corazón”.

Recibimos una lección de Aharón porque con el cambia la historia de la rivalidad entre hermanos en 180 grados. Y nos regaló una de las lecciones más hermosas de la vida. Alegrarse por el éxito de un hermano. Aprender a estar felices de la felicidad del otro.

Ojala todos podemos alegrarnos de las cosas buenos que le suceden a nuestos hermanos, de seguros Dios nos ayudará a serle fiel todos los días de nuestra vida.

Fuente consultada: judios