Cuando injustos como jueces gobiernan a un pueblo

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Cuando injustos como jueces gobiernan a un pueblo

El auge de las redes sociales, ha desatado un problema, que aunque resulte difícil de creer, tiene sus inicios en los tiempos de los apóstoles. La iglesia está siendo abiertamente juzgada por el mundo.

1 Corintios 6:1-8 ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo.

¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudado? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos.

Me parece un escenario tan familiar, se ha vuelto tendencia exponer en las redes a quienes creemos que están haciendo mal y con ello, nos hacemos vulnerables como sociedad que predica y fomenta las buenas costumbres y valores, pero sobre todo que tiene como encomienda principal predicar las buenas nuevas a todo el mundo.

Y me encanta como Pablo lo aborda, “Así que, por cierto ya es una falta que tengáis pleitos entre vosotros”, expresa pablo indignado, ya es un problema el que estemos divididos, como para que decidamos arrojarnos los trapitos al sol. Y es que creo que el objetivo ha dejado de ser la redención o levantar a quien ha caído, es más bien demostrar que soy de los pocos “que no han doblado sus rodillas a los baales”, por parafrasear con la biblia como se jactan quienes disfrutan de estas prácticas.

Lo primero es lo que claramente dice Pablo, si somos nosotros llamados a juzgar al mundo, pero somos visiblemente expuestos ante quienes serán juzgados, ¿qué credibilidad tendremos? Y es muy probable que quien haga la denuncia, no se sienta parte de este grupo, pero el problema es que para el mundo, todas esas diferencias son imperceptibles, al englobarnos en un solo nombre, los seguidores de Cristo. Y es el mismo pablo que revela un misterio todavía poco comprendido: “Somos un Cuerpo”, así que de una forma u otra estamos mutilándonos despiadadamente ante los ojos de un público ansioso por ver ese amor que tanto profesamos.

Gálatas 5:15 Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

No hace falta más, que verse ante el espejo de la palabra, para ser convencido de pecado y la oración es la cura para todos los males, la matanza no aporta nada bueno, solo alimenta el morbo de un público descontrolado. Lo peor es como estos temas se utilizan para incrementar “vistos y likes”, esto llega a tal punto, que ya hasta personas que no son cristianas, han entrado al negocio de desprestigiar lo que sea por un “me gusta”, mientras nosotros se lo estamos poniendo bien fácil, con nuestras cámaras siempre listas para el espectáculo.

Y no me malinterprete, no soy de los que creen en pasar paño tibio. No estoy diciendo con esto que hay que dejar pasar lo que está mal hecho, por el contrario, creo en el justo juicio, al que fuimos llamados, creo en la autoridad que Dios nos da para juzgar. Pero también creo en la correcta aplicación de la reprensión y creo que el objetivo de la misma siempre debe ser el rescate del pecador.

Mateo 18:15-17, Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no {te} escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos.

Porque todo me es licito, dice el mismo Pablo, pero no todo conviene. Todo me es lícito mas no me dejare dominar. Si lo quieres más claro aun, todo me es lícito pero no todo edifica.