Marcelo Gleiser, Premio Templeton: “La ciencia no mata a Dios”

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Marcelo Gleiser, físico teórico, cosmólogo, y uno de los más convincentes intersesores de que la ciencia, la filosofía y la espiritualidad son manifestaciones complementarias de la necesidad humana de acoger el misterio y lo desconocido, fue proclamado como el Ganador del Premio Templeton 2019.

Gleiser, profesor de física y astronomía en el Dartmouth College en Hanover (New Hampshire), ha recibido el reconocimiento internacional por sus libros, ensayos, blogs, documentales de televisión, y conferencias en los que exhibe a la ciencia como una búsqueda espiritual para entender las raices del universo y de la vida en la Tierra.

Originario de Brasil, donde sus libros son best-seller y sus series de televisión cautivan audiencias por millones, Gleiser se convierte en el primer latinoamericano en ser premiado con el Premio Templeton. Durante 35 años sus estudios han analizado una gran variedad de conceptos, desde el comportamiento de los campos cuánticos y las partículas elementales, hasta la cosmología del universo temprano, la dinámica de la transición de fases, astrobiología, y nuevas medidas fundamentales de entropía y complejidad basadas en la teoría de la información, con más de 100 artículos publicados a la fecha.

Gleiser es una voz prestigiosa entre los científicos, de ayer y hoy, que censuran la concepción de que la ciencia por sí sola, puede orientar a las últimas verdades sobre la naturaleza de la realidad. En cambio, en su carrera consecuente como intelectual público, Gleiser revela los lazos históricos, filosóficos y culturales entre la ciencia, las humanidades y la espiritualidad, e intercede  a favor de un enfoque complementario del conocimiento, esencialmente en asuntos en los que la ciencia no puede facilitar una respuesta contundente.

Gleiser suele definir a la ciencia como una via para “vincularse con lo misterioso”, vinculada a la relación que la humanidad posee con el mundo natural. Sus escritos sugieren que la ciencia moderna ha retornado la humanidad al centro metafórico de la creación al revelar la improbable rareza de nuestro planeta, y la extravagante particularidad de los seres humanos como seres inteligentes capaces de comprender la importancia de estar vivos.

“El camino de la comprensión científica y de la exploración científica no es solamente acerca de la parte material del mundo, sino que también es una parte espiritual del mundo”, afirmó el Profesor Gleiser. “Mi misión es devolverle a la ciencia, y a quienes están interesados en la ciencia, este vínculo con lo misterioso, para que entiendan que la ciencia es simplemente otra manera de vincularse con el misterio de quiénes somos”.

RECHAZO AL ATEÍSMO

Aunque se pronuncia como agnóstico, Gleiser es un no-ateo publico. “Veo al ateísmo como inconsistente con el método científico como tal, esencialmente, creer en el no-creer”, expresó en una entrevista en 2018 en Scientific American. “Uno puede no creer en Dios, pero afirmar su inexistencia con certeza no es científicamente consistente”.

El Premio Templeton, con una aportación de 1,1 millones de libras esterlinas, es uno de los más grandes galardones individuales y consideración a una persona que ha hecho una contribución sin par para afirmar la dimensión espiritual de la vida, ya sea a través de intuiciones, descubrimientos, o hechos prácticos.