Mateo 5 : 37

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“Pero sea vuestro hablar: Sí, sí: ​​No, no: porque lo que es más de esto, de mal procede”

Una persona que tiene que jurar o hacer una promesa para hacer validas sus afirmaciones es una persona cuya palabra no es de confiar. La idea fundamental de la enseñanza de Jesús en este texto, es que debemos vivir de tal forma que nadie requiera una prueba adicional para creer que lo que estamos diciendo es la verdad. Nuestra palabra debería ser nuestra firma. Que gran terreno alcanzaríamos en el mundo si como cristianos comprendiéramos el honor que debe llevar nuestra palabra.

Todos hemos escuchado la historia del joven pastor que gritó lobo, lobo, cuando no había ningún lobo, hasta que finalmente nadie le creyó. Cuando llegó realmente el lobo. La falta de integridad en el desempeño de las palabras que se pronuncian tiene el mismo efecto en la gente de hoy.

Muy pocas personas hacen negocios solo con su palabra y un apretón de manos. Incluso los contratos no son sagrados si un individuo puede permitirse un buen abogado que lo exonere de las palabras con que se ato. Pero esta no es la manera en que Dios quiere que procedamos.

Dios ha cumplido cada palabra que ha hablado. Hemos sido creados a su imagen y semejanza y ha planeado que seamos de la misma manera. Incluso nuestros cuerpos físicos responden negativamente cuando mentimos.

Es por eso que los detectores de mentiras funcionan.

Hoy en día, comprométete a ser un nuevo hombre o mujer de palabra. No sólo vas a experimentar un nuevo respeto de los demás, pero se puede encontrar la alegría de un corazón y mente claros.