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Los niños que ayudan en las tareas domesticas se vuelven adultos mas autónomos y responsables

Los niños que ayudan en las tareas de la casa

Es obvio que los padres deben tener mucho ojo, para captar los ocasionales y probables peligros en los que los niños pueden incidir. Esta inclinación a veces suele ser exagerada, padres que pretendiendo tener a sus bebes en una bola de cristal resguardados y “actúan” en su lugar. Nada más errado: los niños, de hecho, deben ayudarse a alcanzar gradualmente autonomía. Es una verdadera bendición tener niños que ayudan en las tareas del hogar.

Es preciso, entonces, hacer practica del principio montessoriano de “enseñarles a hacerlo solos”, que sugiere en cambio, una via basada en la autogestión, condicionando la inevitable intervencion de los adultos en la actividad de los niños.

Hacer autónomos a los niños denota, por un lado, conseguir la estrategia para que participen con los otros para encontrar soluciones, sin necesariamente aferrarse al propio núcleo familiar como única opción posible; por otra parte, propone tener cuidado de sus pertenencias: ordenar el cuarto, vestirse, bañarse.

Enseñar a los niños a ocuparse de sí mismos, teniendo en orden el cuarto no es tan complicado como parece: el truco está en plantearlo como un juego – entre padres e hijos o entre hermanos. Es así, como lo que empieza como una diversión, con el tiempo se transformara en un hábito. Claro que, el juego debe ser introducido progresivamente, como algo original y un momento original para vivir en familia y la tarea domestica debe estar al nivel de las capacidades de los niños que ayudan en las tareas domesticas.

El término acertado es Gio-Coaching y abarca juegos o actividad en un trasfondo lúdico para responsabilizar a los niños. Aquí algunos ejemplos:

  • • el juego de lazos: usando un cartón (como el de los huevos) se hacen pequeños huecos en los cuales se pasan los lazos; es practico también para desarrollar la motricidad final;
    • el tesoro en la mochila: se califica cada objeto útil, que los niños coloquen en la mochila y al final de la semana, se llega a un cierto nivel donde obtienen una pequeña recompensa;
    • el juego de los casette: es un reto – con los padres o con los hermanos – a doblar perfectamente la ropa y a colocarla en orden en el armario o en los cajones.
  • En resumen, será suficiente usar la fantasía e imaginar tantos divertidos modos de hacer las aburridas tareas domesticas, quitando la presión y recurrir al orden.