La revelación que esconde la canción “Ya no soy esclavo del temor” de Julio Melgar

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Hay una canción que se ha abrió paso en estos últimos días, Julio Melgar, interpretando la canción titulada “Ya no soy Esclavo del Temor”. En la presentación de este sencillo, Christine D Clario, introduce al señor Melgar, exponiendo una enfermedad grave y mortal, por la que atravesaba.

Los médicos le pronosticaron meses de vida, pero mucho tiempo después de esa sentencia siguia vivo. Continúaba en tratamiento, pero claramente aun vivia en un proceso y perseveraba con fe.

Al instante de escuchar la introducción, esperaba una canción tipo declaración de sanidad, una canción en la que se alegara el poder de Dios y la segura recuperación de su intérprete. Pero sorprendentemente, no se equivocaba Christine cuando decía que era una de las declaraciones más poderosas que puede hacer un hijo de Dios.

Las letras reflejan una paz y tranquilidad, deslumbrantes, quien declama, se siente rodeado por melodías amor, a pesar de que su realidad está llena de dolor y sufrimiento. A ojos humanos, se encuentra esclavizado por su padecimiento, pero canta libertad en medio de su adversidad.

Melgar no tenia miedo, conocia su situación pero no le temia a las consecuencias que esta enfermedad pudiera tener en su cuerpo, hay una cosa de la que estaba plenamente convencido y no necesitaba más, Era hijo de Dios.

Y no es que se hubiera conformado, no es que no tuviera fe, porque en algún momento de la canción reconoce la omnipotencia de Dios, sabia que aunque no habia sido despojado de su quebranto, habian mares abiertos a su paso, la libertad que proclamaba, nada tiene ver con el cuerpo.

Eso me recuerda a la historia de los amigos de Daniel, cuando se enfrentaban al horno de fuego. Estaban tan seguros de que Dios tenía el poder para sanarlo, pero hacen una declaración más significativa aun, Daniel 3:17-18 He aquí nuestro Dios a quien servimos, “claramente” PUEDE librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y SI NO, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

Estos jóvenes no necesitaban la seguridad de ser Salvados para enfrentarse a este reto, sabían que cualquiera que fuera el resultado, un plan mayor, se estaba ejecutando y que la ausencia de un milagro no era motivo para que su fe tambaleara. No titubearon, fueron firmes en su decisión, estaban claros de en quien habían creído y le amaban sin condición. Habían conocido el poder de Dios, le habían visto obrar milagros en ellos, pero su devoción era hacia quien hacia los milagros y no a al milagro en sí.

De seguro que Melgar comprendía esto, ya era un milagro que siguiera vivo, así que le brindaba el beneficio de la duda a su creador, aquel que ya había dicho que sus pensamientos eran siempre de bien para quienes le buscaban, aquel que había prometido que cumpliría su propósito en el. Bien sabemos que nuestros pensamientos son muy distantes de los de Dios, y que solo Él, conoce lomejor. Su propósito es inefable, todo lo torna a nuestro favor.

¿Cuál es la base de tu fe? ¿Con que estas condicionando a Dios? Declaramos, profetizamos, un millón de cosas que ni siquiera hemos consultado con la perfecta voluntad de Dios, cimentamos nuestra fe en un deseo especifico y esperamos con una especie de amenaza implícita que este sea cumplido.