Salmos 119 : 15

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”Meditaré en tus preceptos, y consideraré tus caminos” Meditar en Dios:

La Biblia establece el poder que tienen las palabras de los humanos, al punto de decir que el poder de la vida y la muerte están en la lengua.

Que asombrosa autoridad y poder en la boca de un hombre. Un poder del que el reino de las tinieblas se aprovecha para que profiramos declaraciones contrarias a la Palabra y traigamos a suceder lo mismo que profesamos. Pero cuando descubrimos la verdad de Su Palabra y el poder que ella carga debido a que meditamos en lo que Cristo hizo y consideramos Su maravillosa obra en nuestra vida, esas palabras que hablamos comiezan a ser transformadas por el poder de Su evangelio.

El poder en la boca o las palabras no viene por el alza de la voz, sino por meditar regularmente en la Palabra de Dios. Por ejemplo, cuando usted medita a menudo en las promesas de Dios en cuanto a la sanidad, la fe cobra vida en su corazón, y la enfermedad tendrá que salir cuando dices, “¡Fuera!”

Cuanto más decides meditar en la gracia del Señor y en Sus promesas, cuanto más se transforme en real para usted lo que Él hizo, esa fe funcionara sin esfuerzo. Entonces, cuando usted hable, el cielo oye y el infierno obedece.

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